Historia de Luarca

 

Las excavaciones realizadas en la zona del cabo de Busto, han puesto de manifiesto que estos luagres ya estaban habitados por el hombre hace unos 50.000 años, en el periodo comprendido entre el Paleolítico Inferior y el Paleolítico Medio. Otras pruebas halladas como el dolmen de de Paredes o el menhir de Ovienes, permiten suponer que dicha ocupación se prolongó a lo largo de la Prehistoria, continuando en época castreña (lo cual es avalado por varios castros) hasta llegar a la colonización de los romanos, que nos ha llegado con la lápida del Rellón de Merás y la estela funeraria de Ovienes.

El concejo de Valdés obtiene personalidad propia en la edad Media cuando en 1270 el rey Alfonso X el Sabio concede la Carta Puebla a Luarca, donde la mayoría de sus habitantes eran balleneros. La pesca de la ballena se siguió practicando en Luarca hasta el siglo XVIII ya que escaseó de la costa, así y a todo el puerto siguió manteniendo su actividad pesquera y comercial, aún hoy día sigue llevándolo a cabo con unas 53 embarcaciones. En la guerra de la independencia, Luarca llegó a ser capital de Asturias y aquí se trasladaron grandes organismos militares.

Los barrios más antiguos de Luarca son El Cambaral y La Pescadería, sobre las dos colinas que flanquean el río Negro, de origen medieval, A lo largo del siglo XVIII se produce un gran crecimiento urbano naciendo los barrios de La Zapatería, La Carril y La Peña. A finales del XIX y principios del XX con la llegada de los indianos mayoritariamente de Cuba y Argentina urbanizaron el ensanche de la Vega del Campo, Barcellina y Villar. Donde levantaron sus villas residenciales. En los años 50 y 60, el desarrollismo trajo consigo nuevos barrios obreros como Torrealtina y Las Arroxinas. En la actualidad el crecimiento urbanístico se centra en Villar y Almuña